En el verano del 2001, Chile viajaba a la exótica India, para participar de la Copa Millenium, un torneo que no seria lo que se esperaba y bordeaba lo casi amateurs en esa época.

El equipo nacional era dirigido por Nelson Acosta, y el objetivo era buscar alternativas para levantar en las clasificatorias al mundial Corea-Japón y con miras a la Copa América de Colombia.

Pero la organización y calidad del certamen comenzaron a reflejar serias dudas. Y lo primero fue la deserción de tres selecciones invitadas, como lo eran Irak, Indonesia y Camerún.

Los iraquíes y africanos abandonaron a última hora, por las condiciones que ofrecían los organizadores, mientras que Indonesia asistiría representaba por un club de la liga local, contando en sus filas a un buen numero de extranjeros (australianos y tailandeses), lo que genero molestia a los hindúes, decidiendo finalmente bajarlos del certamen.

Así y todo, se realizo el sorteo, donde Chile quedo en el grupo 4, junto a Japón, Uzbequistan y Bahrein. La sorpresa seria que los nipones no eran la selección absoluta, sino una universitaria.

En los otros grupos, Yugoslavia, Bosnia-Herzegovina y Bangladesh correspondía al grupo 1, Uruguay “B”, Islandia y los organizadores en el grupo 2, mientras que en el grupo 3, estarían Jordania, Rumania y Hong-Kong.

El debut de Chile seria ante Bahrein, que inicialmente no se presentó a jugar con los nacionales en la primera fecha, por problemas con el avión.

Reprogramado el encuentro, tuvo que jugar ante los universitarios de Japón y lo venció por 1 a 0, con anotación de Héctor Tapia (34´).

En su segunda presentación, jugaría ante el pequeño país árabe de Bahrein, consiguiendo una nueva victoria por 2 a 0, con goles de Héctor Tapia (28´) y Fernando Martel (81´).

En su tercera y última presentación del grupo, enfrento a Uzbequistan, derrotándolo por 2 a 0, con tantos de Marco Villaseca (40´) y Sebastián González (85´).

Así Chile clasifico a los cuartos de final, con una campaña perfecta y el rival de turno seria Islandia.

Pero previo a los días del partido con los europeos, la delegación nacional decidió cambiarse de hotel, por las incomodidades y problemas con la alimentación.

El partido fue de pierna fuerte, donde los islandeses no escatimaban en jugar al límite. Al final, una nueva victoria chilena por 2 a 0, con un “doblete” de Sebastián González.

Ya instalados en semifinales, Chile se midió ante Bosnia-Herzegovina y lamentablemente se cayo por 0 a 1.

Pero las irregularidades seguían apareciendo, pues el partido por el tercer lugar, enfrentaban a chilenos y japoneses. Los organizadores determinaron no jugar el partido, pues ya se habían enfrentado ambos en la fase grupal.

Tanto chilenos como asiáticos, reclamaron por esta decisión tan arbitral, lo cual no quedo en nada. Ante esta situación, los directivos de ambos países decidieron repartirse los 50 mil dólares, que supuestamente se disputaban en ese partido.

Pero la sorpresa iba a ser mayor, pues comenzaron a desaparecer varios de los responsables de la organización. Al final, no se canceló dicho monto.

A esto, los 55 mil dólares por la participación de nuestra selección en esta copa tampoco se cancelaron.

Al final, Chile regreso al país, sin dineros y con la sensación de que esta Copa Millenium fue un verdadero “Tongo”, la cual estuvo a la altura de un campeonato de barrio.

By GP

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