Al terminar un partido de futbol, especialmente a nivel profesional, jugadores de ambos equipos se despiden entre si y en alguna oportunidad, se cambian la camiseta, para que a futuro quedo como un hermoso recuerdo.

Y al momento del retiro de la actividad, un jugador puede recolectar una cierta cantidad de estas en su larga trayectoria deportiva, pero en algunos casos, dicho número puede ser más que sorprendente.

Es el caso del uruguayo Sebastián “Loco” Abreu, el cual tiene 1600 camisetas, las cuales serán de gran importancia para su museo personal, que ya está proyectando a futuro.

Pero uno se pregunta ¿Cómo puede llegar a ese número de camisetas intercambiadas? Fácil, a sus 43 años y todavía en actividad, el “Loco” cree que todavía seguirá intercambiando camisetas, por lo menos en la liga uruguaya donde se desenvuelve.

Su trayectoria deportiva cursa ya casi 27 años jugando profesionalmente, donde ha jugado en casi 30 equipos, lo cual responda a la pregunta formulada.

En una entrevista de un medio uruguayo, Abreu indico como logro tener la camiseta de Diego Maradona, una de las cuales guarda con mucho cuidado: “Fue otra que me costó mucho guardar, no tanto conseguirla porque a Diego lo conocía de mi época de soltero de San Lorenzo en el ’96 y me lo encontraba siempre en una disco, entonces hice una muy buena relación. Volvió en el ’97 a Boca y nos toca jugar un clásico. en La Bombonera y obviamente mi sueño era tener la camiseta de Maradona. ¡De quién no! Mi idea era esperar al final del partido para poderla cambiar. Buscaba toda una estrategia: ‘cuando veo que adicionan los minutos, voy a intentar estar corriendo cerca de él, porque si estoy lejos cago porque va a venir otro y me va a anticipar’. La locura me llevaba a no pensar tanto en el partido y sí en la logística de la camiseta. Agregando que “pero me sorprendí porque terminó el primer tiempo, nos íbamos caminando para los vestuarios y siento que me chiflan y me gritan ‘¡uruguayo!’. Cuando me doy vuelta es Diego que me dice: ‘¿vamos a cambiar?’. En un segundo tenía la camiseta afuera. Pero llego al vestuario y me pregunto: dónde la escondo. Yo con la preocupación de que alguno me la manotee”.

Abreu agrego que “Los vestuarios de Boca tenían los roperos con un espacio atrás en el cual era muy difícil que alguien se pudiera meter, así que la meto en una bolsa negra y la tiro atrás. Termina el segundo tiempo, perdimos 2-1 y salgo rápido caminando. Pero no salgo rápido porque habíamos perdido, sino porque iba en la cabeza diciendo ‘la camiseta, la camiseta, la camiseta’. Espero que se bañen todos, quedo solo con el utilero Salvador. El tema es que el ropero era todo cerrado en las paredes y no tenía cómo entrar. Me tuvo que ayudar Salvador a hacerme calzo con el pie, ayudarme que no me vaya a caer, primero ver que estuviera, y con un palo engancharla. La encuadré junto con una foto que me saqué con él en ese partido y otra en la que me estamos cambiando la camiseta, ¡Porque hay muchos perseguidos que dicen, ‘esa es trucha’!, entonces no, mira”.

La colección de camisetas, sin dudas, es una de las tantas locuras de Abreu, que con el pasar de los tiempos, serán más valoradas por él, y traerá de seguro, grandes recuerdos de su carrera como futbolista.

By GP

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