Era la Copa Libertadores de 1989, y donde en esos tiempos se jugaban en cinco grupos de cuatro equipos cada uno, enfrentados entre dos países y clasificando a la siguiente ronda los tres primeros.

En esa oportunidad, los representantes nacionales eran Cobreloa y Colo-Colo, los que se iban a enfrentar a sus pares paraguayos, Olimpia y Sol de América.

Fue un grupo parejo, donde en la última fecha se median los clubes del mismo país, algo que en la actualidad no se permitiría, para evitar malos entendidos.

En Calama, Cobreloa recibía a Colo-Colo. Los loinos eran punteros con 7 puntos y ya clasificados a la siguiente ronda. Por su parte, el cacique solo tenía 4 y necesitaba ganar para poder clasificar.

Al final, un empate a 2, con tantos de Marcelo Trobbiani (21´) y Jorge Muñoz (69´) para los locales, mientras que los goles albos fueron de Sergio Salgado (47´y 70´).

En Paraguay. Sol de América recibía a Olimpia, ya conociendo el resultado entre los equipos chilenos. Y tempranamente, los locales abrirían el marcador, por intermedio del jugador Víctor Genes (7´). Y a los 24 minutos de juego, se cortaba misteriosamente la luz del estadio y luego de un tiempo, el árbitro Estanislao Barrientos (paraguayo) decide suspenderlo y jugar los restantes 66 minutos al día siguiente.

Y así se enfrentaron en un partido sobreactuado, y donde Sol de América derroto a Olimpia 5 a 4, resultado que dejaba afuera a Colo-Colo. ¡Un tongo¡

En esa oportunidad, el técnico de Sol de América era el uruguayo Sergio Markarian, quien siempre expreso su opinión al ser consultado ante lo ocurrido en ese partido: “Hay hechos que enorgullecen y otros que no. Y éste, claramente, es un hecho del que no me enorgullezco y del que me quiero librar”.

Pero habría más cosas curiosas entre estos dos equipos paraguayos. En octavos de final, Olimpia superaría a Boca Juniors (2×0/3×5 p.p. 7×6) y Sol de América a Deportivo Táchira de Venezuela (3×0/0x3 p.p.3×2).

Nuevamente se enfrentaban en cuartos de final ambos conjuntos paraguayos. En la ida, Olimpia derrotaba a su par guaraní por 2 a 0, y en la vuelta, un electrizante empate a 4.

Así, Olimpia llegaría a las semifinales, donde supero al Inter de Porto Alegre, y en la final, caería frente al Atlético Nacional de Colombia en definición a penales, haciéndose quizás algo de justicia por lo ocurrido en la fase grupal.

Esto marco sin lugar a dudas un hecho histórico y bochornoso para el futbol paraguayo, como también de la tradicional copa libertadores, que hasta los días de hoy, se recuerda de este tongo entre Olimpia y Sol de América.

By GP

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