Hace poco el Club Zibo Cuju de la segunda división del futbol chino, fue comprado por un millonario llamado He-Shihua, el cual no tardo mucho en demostrar quién era el jefe.

En una fecha de la liga, dio instrucciones al entrenador del primer equipo para que ingresara en la segunda parte con la camiseta numero 10, ante lo cual el estratega y su cuerpo técnico tuvieron que ceder.

En el campo de juego demostró que el rol de jugador no era lo suyo, pasando totalmente desapercibido en el juego.

Pero esa situación no fue la única, ya que en la fecha recién pasada, nuevamente saco a lucir su autoridad en el club y ordeno al entrenador que ingresara a su hijo en el once titular.

El problema era que su hijo pesaba nada menos que 125 kilos y como era de esperar, no tuvo mucha participación en el juego, interviniendo en algunas ocasiones, pero demostrando muy poca habilidad con el balón.

Estas decisiones han provocado muchos cuestionamientos entre los directivos, cuerpo técnico, jugadores y simpatizantes.

Actualmente, el Zibo Cuju marcha en el último lugar de las posiciones, y en cinco encuentros, solamente ha conseguido un empate con cuatro derrotas.

By GP

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